Ciudad
Autónoma Buenos Aires, Noviembre 3 de 2003
Al señor Jefe de Gobierno de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dr. Aníbal IBARRA Ref.: Venta de alcohol y medicamentos
S/D
De mi consideración:
Hemos
notado que las buenas intenciones del señor Jefe de Gobierno, respecto de
solucionar en algún modo el consumo de alcohol entre los jóvenes, ha caído
gracias a los señores legisladores en una suerte de ley en desuetudo desde el
mismo momento de su sanción.
De
haberle podido dar una opinión respecto del asunto, le hubiera acercado una
solución más pragmática, directa y certera.
Lejos
de considerarme un iluminado, sino alguien con un poco de experiencia sobre el
asunto, hubiera sugerido al señor Jefe de Gobierno, que orientara la venta de
alcohol y medicamentos hacia los lugares tradicionales.
Ambos
elementos son vendidos en kioscos de golosinas, cuando en realidad deberían
estar sujetos a almacenes, supermercados y bares, que sí están habilitados para
el expendio de alcohol y los medicamentos tendrían que ser vendidos únicamente
en farmacias.
Podría
hacerse un tipo de decreto que regule esta cuestión bajo clausura e
inhabilitación permanente del comerciante, que infrinja el decreto comunal.
Hasta
aquí habríamos frenado de alguna manera la oferta de alcohol "al
paso"; pero aparece la otra cara: la demanda. El consumidor que se instala
en las esquinas a practicar el ocio y que por lo general es protagonista de
bataolas y desorden, pone muchas veces en riesgo la integridad de las vecinas
más ancianas de la cuadra en la que suelen ubicarse.
La
prohibición del consumo de alcohol en la vía pública, se acerca a una solución.
Una multa menor de no más de $ 10.- por infractor, inhibiría a los consumidores
y los empujaría a buscar el refugio del hogar para "saciar su sed".
En cuanto a los menores de edad, se debe perquirir la manera de que esa multa
sea cubierta por el adulto responsable de ese adolescente, lo que pondría en
alerta a sus padres de la conducta que está adoptando ese joven.
Además
puede la Secretaría de Adicciones comunal, habilitar un espacio donde se
convoque a los infractores para iniciar cursos educativos cortos, respecto del
daño que causa el uso indebido de alcohol o los peligros de la automedicación.
En este tipo de cursos es muy sencillo detectar a las personas que han caído en
la adicción y perfectamente se los puede invitar a concurrir a grupos de
autoayuda, que además de ser gratuitos han demostrado en los últimos treinta
años un fabuloso éxito en la rehabilitación de personas.
Así
como la comuna no permite que un vecino ponga una maceta en el balcón de su
casa sin que esta esté debidamente
asegurada por el riesgo que eso implica a terceros, del mismo modo puede dictar
una norma para impedir el consumo de bebidas espirituosas en la vía pública,
por el riesgo que esto implica para el consumidor y para terceros.
Señor
Jefe de Gobierno, esta es solamente una idea, una idea que se puede
perfeccionar y poner en práctica rápidamente. Tenga en cuenta que si se logra
despejar la calle de estos grupos, será mucho más evidente la presencia de
aquellos otros que pululan por nuestra ciudad para delinquir.
Esperando
haber sido útil ante vuestra preocupación, lo saludo cordialmente y quedo a su
entera disposición.
