EL NARCOTRÁFICO DE ZETA A CLARÍN
El titular de la Asociación Antidrogas de
la República Argentina, Claudio IZAGUIRRE, difundió hoy dos notas periodísticas
referidas al narcotráfico y el periodismo desde veredas opuestas.
“Los militares han hecho desaparecer
treinta mil seres humanos, - reflexionó IZAGUIRRE - , el narcotráfico hace
mucho más daño, no solo en la muerte de miles, sino en la destrucción de
centenares de miles de familias y promete seguir haciéndolo. Es tiempo que nos
unamos y pongamos un freno definitivo a los mercaderes de la muerte, ahora que
todavía podemos.
“De no tomar conciencia los que tenemos
algo de poder, cada uno de los argentinos estaremos en idénticas condiciones
que Jesús Blancornelas,
director del semanario ‘Zeta’ de México.”
Claudio
Izaguirre
Presidente
Asociación Antidrogas de la República Argentina
Rincón 1424 Capital Federal - 4942-1789 y 155 132 8916
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En la mira del narcotráfico
El periodista Jesús Blancornelas, director del
semanario ‘Zeta’, de Baja California, asegura que no vale la pena morir por la
profesión
Jorge Morales Almada
Reportero de La Opinión – Los Ángeles - USA
27 de marzo de 2005
ENTREVISTA
TIJUANA, Baja California, México.—
De dos vehículos bajaron ocho hombres, todos armados, cargando rifles de asalto
AK-47 y pistolas 9 milímetros.
Voltearon de un lado a otro, se colocaron en posición de ataque y
cerraron el paso de la avenida Las Américas, en el fraccionamiento El Paraíso,
frente al número 4633, una antigua casa donde se lee: “Zeta, libre como
el viento”.
Iban escoltando un automóvil color azul que se estacionó en la
cochera y del que bajó Jesús Blancornelas, el director del semanario Zeta,
hombre de cabellos y barba canos, pequeño de estatura, anteojos y voz de amigo.
A la entrada de la casa que desde 1980 ha albergado al periódico Zeta,
se observan tres fotografías: Héctor “El Gato” Félix, asesinado en 1988, Luis
Lauro Valero, muerto en 1997, Francisco Ortiz Franco, ejecutado en 2004.
Zeta parece ser una zona de guerra, una decena
de hombres custodian el edificio. La ciudad de Tijuana también es una zona de
guerra. Las ejecuciones por los carteles de la droga o mafia parecen ir en
aumento. En lo que va del año pasan de cien.
En los últimos años, Blancornelas ha estado en la mira de la mafia
por dedicarse a escribir sobre el fenómeno del “narco”. Y de manera breve lo
explica en una entrevista para La Opinión.
¿Actualmente, cómo está la situación del narcotráfico en la
frontera?
“Está muy desordenada, porque no han respetado las reglas no
escritas del narcotráfico; se han invadido entre ellos y ahorita Tijuana es una
zona de guerra. Están los Arellano, ‘El Mayo’ Zambada y ahora Osiel Cárdenas;
es un pleito enorme y ya van muchos muertos”.
¿Y en esta zona de guerra, cómo quedan los periodistas?
“Pues, afortunadamente, no están vulnerables, porque,
afortunadamente, no se ha metido el narcotráfico con ellos. La última vez que
se metieron fue cuando mataron a nuestro compañero Ortiz Franco, que ésa es
otra de las cosas, se brincan las reglas.
Blancornelas dice que lo que le ocurrió a él hace años y a su
compañero Ortiz Franco, lo que pasó a Gregorio Rodríguez, en Escuinapa,
Sinaloa; a Roberto Mora y Francisco Arratia, en Tamaulipas, son caprichos de la
mafia.
“Ninguno de nosotros estuvimos relacionados con el narcotráfico,
ni ayudando al narcotráfico ni traicionando al narcotráfico. Hemos sido
víctimas de caprichos del narcotráfico, sólo porque les caímos gordos o no les
gustó lo que escribimos”.
Periodismo y muerte
El valor y la integridad que lo han caracterizado como periodista
le han valido a Blancornelas para que el Club de Prensa de Los Ángeles lo haya
hecho acreedor del Premio Daniel Pearl, que le será entregado el próximo mes de
junio. Pearl, reportero del diario The Wall Street Journal, fue
decapitado por los talibanes en Pakistán.
Ganador de múltiples premios internacionales, Blancornelas
considera el Premio Daniel Pearl una responsabilidad más como periodista.
“Es un premio que, como todos los premios que se otorgan,
principalmente de organizaciones extranjeras, pues te responsabilizan y te
comprometen más, porque son otros ojos, pero, a la vez, para quienes estamos
metidos en este trabajo, es como una vacuna, porque si alguien tiene pensado
hacerte algo, se detiene un poco más. Ya hay una organización extranjera que te
está viendo, ya no nomás es aquí en la ciudad”, dice en la sala de reuniones
del semanario.
Blancornelas estuvo a punto de morir el 27 de noviembre de 1997,
cuando fue emboscado por sicarios vinculados al cartel de los hermanos Arellano
Félix. Ráfagas de AK-47 destrozaron la camioneta en la que viajaba con su
guardaespaldas Luis Lauro Valero. A él sólo lo hirieron de cuatro balazos, pero
su chofer y escolta murió acribillado a balazos.
Después del ataque de 1997, de las muertes de sus tres compañeros
y de las decenas de asesinatos de periodistas en México, Blancornelas
reflexiona.
¿Vale la pena morir por el periodismo?
“No. El periodismo es una profesión, pero de ninguna manera se
puede comparar con una vida”.
Cuando Blancornelas entró en el periodismo, hace ya más de 45
años, su sueño era tener su propio periódico. Y lo logró en 1980, cuando fundó Zeta
junto con su colega Héctor “El Gato” Félix.
“Lo logré, pero ojalá y no lo hubiera logrado, estoy casi
arrepentido, porque la vida de tres compañeros no se compara por tener un
periódico”, agrega acomodándose los anteojos.
Reportero deportivo
De 69 años de edad, originario de San Luis Potosí, llegó a Tijuana
a finales de 1959, para buscar una plaza como reportero de deportes en el
periódico El Mexicano que recién se inauguraba. Quería escribir las
crónicas deportivas, tal y como lo hacía en su tierra natal.
“Venir a Tijuana hace 45 años no era tan fácil como hoy, no era de
decir pues me regreso y ya; no, era un problema muy grande, hasta para hablar
por teléfono”.
Por eso tuvo que conformarse con un puesto de “cubreturnos”, hacer
el trabajo del reportero de información general que se había ido de vacaciones,
o cubrir la nota de sociales de quien se había enfermado o hacer la crónica
policiaca de quien había faltado.
Poco a poco, Blancornelas sobresalió y hoy es reconocido como uno
de los periodistas que más escriben y saben sobre el tema del narcotráfico,
aunque lo niega modestamente.
“No soy un especialista en narcotráfico, lo que pasa es que, si tú
ves el periódico Zeta de hace 20 años, vas a ver un periódico de
contenido político, pero luego empieza a llegar el narcotráfico y los
indocumentados, entonces empieza a hacerse noticia y pues, nos metimos a cubrir
el tema”.
Después del atentando de 1997, Blancornelas empezó a recibir
informes sobre el tema de diferentes partes del país.
“Empecé a escribir más de narcotráfico, para tratar de que no le
pasara algo a otros compañeros, y que el narcotráfico viera que no podía doblar
al periodismo. Entonces pasó que me llegó mucha información de muchas partes,
porque hay compañeros a quienes no les dejan escribir o no quieren escribir
porque tienen miedo, pero de ahí que digan que soy especialista pues no, hay
gentes que saben más”.
¿El narcotráfico ha podido doblegar al periodismo?
“No, y no va a poder. El narcotráfico puede corromper a un
gobierno federal, estatal o municipal, pero para escribir sobre el narcotráfico
van a venir también a escribir periodistas extranjeros, porque no es un tema
que tengamos que tratar sólo los mexicanos, y no van a poder tampoco con
ellos”.
Blancornelas se queda
pensativo un rato y antes de terminar la entrevista asegura: “El narcotráfico
no va a poder acabar jamás con el periodismo”.
Multicanal
Una sórdida
historia de lavado de dinero
¿Lavado
de dinero en la TV por cable? Sí, hay una investigación en curso y,
obligatoriamente, el juez Claudio Bonadío tendrá que profundizar su pesquisa.
CAPITAL FEDERAL, Marzo 27 (Agencia NOVA) El juez federal Claudio
Bonadío investiga al negocio de la TV por cable en la Argentina por presuntas
operaciones de lavado de dinero. Acaban de ocurrir acontecimientos que lo
obligarán a redoblar su pesquisa porque, evidentemente hay cuestiones que
ajustar en el conocimiento de la actividad, tan sobrevalorada durante los '90,
especialmente a partir de que la empresa Multicanal comenzó a comprar
masivamente sistemas de cable en diferentes regiones de la Argentina, Brasil y
Paraguay.
Ocurre que a
Claudio Nozzi, ex gerente de HBO Olé, lo mataron de 5 tiros en el yate Trasulag
II para robarle US$ 100.000. Los amigos del productor admiten que el asesino,
Raúl Menocchio, estuvo viviendo cuatro meses en casa de Nozzi –un country de
Pacheco– bajo el nombre de Hugo Jara, y lo convenció de hacer una expedición a
la frontera con Paraguay a buscar US$ 40 millones que tenía enterrados en una
finca de ese país, producto de una maniobra contra un conocido político
paraguayo y a lavar US$ 100.000 de Nozzi, o comparar droga por ese importe.
La versión oficial es que habría una
operación de lavado por US$ 100.000, tal como lo indica un despacho de Urgente
24.
Hace dos años,
Menocchio, el asesino, era propietario de varias empresas de TV por cable en
Paraguay que se las vendió a la empresa argentina Multicanal, de Grupo Clarín.
Según Menocchio, Grupo Clarín no le pagó
lo que le correspondía pero según Multicanal, sí pagaron y, además, los
abonados reales eran menos que los cotizados.
Esto último es curioso porque es
habitual en los negocios de TV por cable y entonces las empresas que compran
saben cómo no dejarse embaucar... a menos que quieran hacerlo, tal como ocurrió
con cierto canal de cable que una vez compró Multicanal en la zona de Adrogué,
Provincia de Buenos Aires.
Empobrecido, Menocchio asesinó a un
empresario, Eduardo Maciel, y a su novia Graciela Méndez.
También se cree que asesinó a Eugenio
Rotharmel, un empresario que le había comprado tierras a su familia, en
Eldorado, provincia de Misiones.
En este caso,
queda flotando en el aire una pregunta: ¿dónde están los US$ 100.000 que
llevaba el muerto en su flamante yate Trasulag II, para la cual entregó 2
autos, dinero y firmó 15 pagarés de US$ 10.000? (Agencia NOVA)