Ciudad de Buenos Aires, Noviembre 3 de 2003
Al
Excelentísimo señor Presidente de la
Conferencia
Episcopal Latinoamericana
Cardenal
- Arzobispo
Monseñor
Francisco ERRAZURIS
Bogotá
- Colombia
S/D
De
mi consideración:
En mi carácter de Presidente
de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, acudo a su Excelencia
Reverendísima, para solicitarle tenga a bien disponer a través de todos los
medios de comunicación a disposición de la Excelentísima Conferencia Episcopal
que con tanta decisión y sabiduría preside, se de difusión a los conceptos
vertidos en la presente, de forma tal que sea insoslayable el tratamiento en
los foros internacionales del intercambio comercial ilegal que ocurre entre la
República del Paraguay y mi país.
Tal intercambio se
inicia con el ingreso al Paraguay de
vehículos automotor robados en Argentina, en algunos casos son desguazados en
desarmaderos; pero en otros casos, son comercializados a un tercio del precio del mercado. El
parque automotor paraguayo, tiene entonces dos categorías de vehículos, los que
tienen tarjeta verde que pueden cruzar la frontera ya que son legales y los que
tienen tarjeta marrón (los robados en Argentina), que pueden pulular por territorio paraguayo, pero que
no pueden cruzar la frontera debido a que tienen captura policial en nuestro
país.
Los procedimientos policiales
que clausuraron los desarmaderos de Buenos Aires durante el último bimestre,
lejos de combatir el robo de vehículos, han incrementado la salida de coches
robados hacia Paraguay.
El intercambio comercial, se
lleva adelante con marihuana. Paraguay tenía una o dos cosechas al año de
cannabis pero gracias a la ingeniería genética, han obtenido la marihuana
transgénica, logrando una cosecha ininterrumpida. Esta hiperproducción es
colocada en Buenos Aires de diferentes maneras. En algunos casos se paga el
vehículo robado, en otros casos es cruzada por la frontera y enviada a la Capital
Argentina por correo en paquetes de hasta 300 kilos.
El producto está en las
calles de Buenos Aires a precios irrisorios. Cuesta un 50% menos que un litro
de leche y está al alcance de los más pequeños, los que poco a poco se van
convirtiendo en estropajos humanos, despersonalizados y en actitud esclavizante
frente a las drogas ilegales que inunda las esquinas de la Capital de un país,
que supo ser potencia hace varias décadas atrás.
Dado que, el gobierno
argentino no ha sabido o querido presentar una queja formal en tal sentido ante
la autoridad política paraguaya, es que considero de vital significación como
cristiano comprometido siempre en defensa del niño y la familia, que la Iglesia
Católica Latinoamericana haga escuchar su voz una vez más.
Sin otro particular, saludo a
su Excelencia Reverendísima con mi máxima consideración e incondicional estima.
Con copia a: S. E. CELICA
Soberano Militar de la Soberana Orden de
Caballería y Santísima Hermandad de Nuestra Señora del Monte Sión y del Santo
Espíritu, Deo Gratia,
Mariscal General de Campo
Dr. Víctor Hugo MAURI
Para su conocimiento y evaluación